
Te ofrezco éste sacrificio de no tenerte, de no verte, de decidir por los dos. Te ofrezco mi alma cansada de cansarte, mi voz en quiebra de tanto delirio, mis manos vacías de tus proyectos, llenas de ilusiones perdidas, desgastadas. Te ofrezco mi vida partida, mi mirada rota de tanto dolor... Casi esperando el milagro de que todo cambie terminamos cambiando los dos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario