Un llamado puede deshacer mi felicidad, una palabra puede arruin
arme la vida. No son metaforas. Me hubiera gustado que alguien le advirtiese esas cosas: "tené cuidado con lo que le decis, por favor, cuidala". Nadie me cuidó, nadie se hizo cargo de mí, nadie vió a que punto habian llegado mi obsecion y mi locura. Nadie se iba a hacer cargo de la muerte de lo más sagrado en mí: la ilusión, la esperanza, mi imaginación. Nadie sabía cuales eran mis limites, porque yo me había encargado de hacer de mi vida una mentira. Nadie sabia nada y yo, inconsiente, deje mi secreto pudrirse en lo mas lejano. De un llamado puede depender el destino de una vida o el advenimiento de una muerte inexorable.-
arme la vida. No son metaforas. Me hubiera gustado que alguien le advirtiese esas cosas: "tené cuidado con lo que le decis, por favor, cuidala". Nadie me cuidó, nadie se hizo cargo de mí, nadie vió a que punto habian llegado mi obsecion y mi locura. Nadie se iba a hacer cargo de la muerte de lo más sagrado en mí: la ilusión, la esperanza, mi imaginación. Nadie sabía cuales eran mis limites, porque yo me había encargado de hacer de mi vida una mentira. Nadie sabia nada y yo, inconsiente, deje mi secreto pudrirse en lo mas lejano. De un llamado puede depender el destino de una vida o el advenimiento de una muerte inexorable.-
No hay comentarios:
Publicar un comentario